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Las buenas maneras con nuestro smartphone

El smartphone es un producto electrónico que está con nosotros desde hace relativamente poco, y puede que aún no sepamos usarlo con moderación. Está a nuestro lado a todas horas y puede causar desde cierta incomodidad a accidentes de tráfico. No es mi intención, con esta guía, aleccionar ni mucho menos; yo mismo he sido protagonista de muchas de las situaciones. La intención es la de reunir ideas, entre todos, para evitar que nuestro queridos dispositivos se vuelvan contra nosotros.

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Delicada situación... / © AndroidPIT

En las citas

Escenario polémico donde los haya. Yo en estos casos soy muy estricto, y entendería cierto margen; pero la idea es que la cita sea lo más importante que está pasando, y no cualquier otra cosa en nuestro smartphone. Esto es válido tanto para primeras citas (muy recomendable), como para esos momentos que las parejas se reservan para ellos… hablo de una peli juntos o una cena romántica, ni se me pasa por la cabeza que el personal atienda el móvil cuando está en situaciones acaloradas. Mi consejo es que se apague el móvil… ¿Cómo? ¡OMG! ¿Se te ha ido el cacahué? Tranquilidad. No digo yo que en todo momento esté apagado (que tampoco pasa nada), me refiero a esa hora de la cena y sobremesa, a esos minutos de relax mirando un buen paisaje, o a esas tres horitas tontas de discusión (aún más recomendable).

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Evitemos interrupciones en momentos mágicos. / © Tinder

Indicaciones: Si apagar no es una opción porque vas a estar más intranquilo por ello que tranquilo porque nadie te molesta, ponlo en vibración. Si eres médico de urgencias o bombero, esta buena manera se aplica a la inversa; por caridad no apagues el teléfono. Si nos encontramos en la situación especial de “tener” que atender una llamada, es aconsejable que se pida disculpas con antelación.

En reuniones de amigos

No aplicaría yo una regla tan estricta como en las citas, pero el estar chequeando el móvil cada diez segundos, no da la sensación a los de alrededor de que te interese mucho estar ahí. Es muy habitual, que si te hablan mientras miras algo, no te percates de que ni respondes, o lo haces muy tarde seguido de un “eh…” infinito. Estoy seguro de que muchos de vosotros habéis tenido que pronunciar o escuchar la frase en directo de “Voy a tener que mandarte un Whatsapp para que me prestes atención”. Especial cuidado con los juegos, que requieren de mucha concentración, y cuando queramos recuperar los sonidos pasados se habrán borrado de nuestra RAM.

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Si todos están atendiendo al mismo vídeo, sí mola. / © Shutterstock / Goodluz

En el baño

En fin, qué contaros que no sepáis. El problema reside en que muchas veces pensamos que no se están dando cuenta. Seres humanos del mundo, esto no está bien; no puedo asegurar al 100% que nunca haya sucedido en mi caso, pero paremos esto ¡ya! Después, si nos ocurren accidentes y acabamos secando el móvil en arroz, no nos quejemos.

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Sólo tenemos dos manos, haced cálculos. / © ANDROIDPIT

En el cine

Es importante que en este punto hagamos una reflexión. ¿Soy yo médico cardiólogo? ¿Soy el ministro de defensa? Si esto no es así; no, repito, no es necesario dejar el móvil encendido; ni tan siquiera en silencio. El cine, como sabéis, en el rato de reproducción de la película, está en completa oscuridad con la excepción de la pantalla. Cualquier tamaño de móvil en cualquier nivel de iluminación es como un letrero de Las Vegas en un pueblecito de la Mancha, no se puede mirar otra cosa. Estamos en una sala con mucha gente y el acuerdo no escrito, es que todos hemos decidido pasar las próximas dos horas disfrutando de una película. Y para esto cuanto más metidos estemos en ella, mejor.

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En cines privados las reglas las pone el dueño. / © Artazum and Iriana Shiyan / Shutterstock

En el avión

En el avión la cobertura es más bien nula, pero si la encuentras no creo que tardes más de un par de frases en ser reprendido, placado o expulsado de la aeronave. Pero la regla se aplica, también, en cierta medida, a antes de embarcar y después de aterrizar. Una vez más, estamos en un espacio muy reducido totalmente hasta las trancas de gente. Mucha de ella, recién levantada o molida por un viaje incómodo. Aconsejo los niveles de voz moderados y siempre una vez se haya abandonado el avión. Obligado, si se permite, el modo avión durante el vuelo.

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Que las largas esperas no nos hagan elevar la voz. / © Peshkova/ Shutterstock

En transporte público

Si nuestra sensibilidad o nuestra capacidad auditiva nos lo permite, se agradecen los tonos de llamada bajitos o el modo vibración. También un volumen de voz bajo o medio, ya que estamos muy juntos y cada uno a lo nuestro. Especial mención para los “gamers” que sienten la necesidad de poner volumen a los juegos; el auricular existe y es complejo que no moleste el sonido de un juego ya que tiende a ser bastante repetitivo. Amén, del personal que viene con la música del smartphone reproduciéndose en un altavoz Bluetooth, ¡hombre, un poco de piedad!

Al volante

Es donde más pecamos todos. Es difícil resistirse a una llamada entrante, pero hay alternativas. Lo mejor es instalar un manos libres tipo Parrot como el que os presentamos en este artículo, pero sino está disponible desviarnos y estacionar para atender la llamada. Como último recurso, unos auriculares “in ear” en un solo oído; la policía seguirá multándote pero por seguridad es una buena medida en caso de extrema necesidad. Si responder una llamada y privarnos de un brazo para conducir es muy peligroso, lo de textear es, simplemente, un disparate. Ya supongo que somos todos muy capaces de hacer dos cosas a la vez, y todos tenemos muy bajo control nuestro vehículo; pero os aseguro que el saber que alguien delante nuestra está texteando se nota al instante, y el ojo humano aún no puede mirar al mismo tiempo a dos sitios distintos. Si siempre lo habéis hecho y nunca ha pasado nada, pensad que con una sola vez que pase, acabas en el hospital o en la cárcel.

Otras situaciones

Sugiero aplicar el sentido común en otras situaciones como el trabajo o el gimnasio, en cuanto a volumen o modo del tono de llamada, y tono de voz al hablar. Más importate en el trabajo, por descontado. Me gustaría aprovechar la ocasión para hacer notar que no hay que comunicar por Facebook cada vez que bajamos a la panadería, se puede, pero carece de interés y puede llegar a cansar. También, que el hacer fotos o vídeos con una tablet enorme en eventos multitudinarios bloquea el evento en una parte considerable del campo de visión.

Bueno, ahí va eso. Supongo que tendréis mucho que decir al respecto. Estas son sólo algunas situaciones analizadas desde mi perspectiva, pero ¿qué opináis vosotros? ¿Se os ocurren otros escenarios?

13 Comentarios

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  • Jorjorjor, me ha encantado tu forma de contarlo ; )

  • Un negativo para los que gritan por el móvil en sitios públicos, como si todos allí tuviéramos un interés directo en la conversación, y un gallifante para los que, a pesar de saber que van a estar recibiendo notificaciones sin cesar, dejan el sonido puesto, y nos ametrallan a los demás con su tono. Muy loco... ese tic raro que te comienza en el ojo izquierdo...jajaja.
    Y si, estoy de acuerdo con que nos deberíamos abstener de utilizar el móvil (llamadas) en la situación baño- pero-no-me-estoy-dando-un-baño... porque si el otro interlocutor se cata de dónde y cómo estás puede ser un poquito incómodo...

  • Una pregunta
    ¿Os habiais muerto o que? Me teniais preocupado ni un solo articulo en un dia, ya se que me parezco a una madre pero...

  • Antes de pasar a las situaciones que de me están ocurriendo, quiero hacer mención de la foto de reunión de amigos. El vídeo que están viendo es seguro que no se trata de unos gatitos jugando con ovillos de lana. Por la cara que ponen, ni siquiera es un vídeo para menores de 18 años :D.
    Dicho esto, paso a las situaciones que se me ocurren:
    - En la fiesta de tu cumpleaños: cuando cumples años (como me pasa a mí hoy mismo :D), y tú familia o amigos se toman la molestia de organizarte una fiesta de cumpleaños, está muy feo que, a la hora de abrir tus regalos, te pongas a hablar por WhatsApp a cada momento. Puede dar lugar a que el organizador, o la persona que te entrega el regalo, te use como piñata, y a tu smartphone como arma arrojadiza contra tu sesera.
    - En la fiesta de cumpleaños de otra persona: se supone que es el día en el que el cumpleañero es el protagonista, y no es de recibo que mientras te agradece el regalo que le has hecho, tú te pongas a jugar o a mirar la hora.
    - Haciendo deporte con otras personas: esto no es cuestión de ética, sino de integridad física. Si estás jugando al fútbol, baloncesto o tenis, deja el smartphone fuera de la zona de juego si no quieres acabar recibiendo un pelotazo en la cabeza o en el punto en el que se unen tus piernas (lo cual es fatal si quieres tener herederos).
    - En el apocalípsis zombie: Aún no ha sucedido, pero no lo descartéis, el ejército de USA se está preparando, y eso sólo significa que puede suceder. Es de recibo que si tienes a uno o varios de estos muertos vivientes enfrente, listos para comerte y pasarte al lado muerto de la fuerza, dejes ese WhatsApp en el que tu amigo te cuenta que es la primera vez que consigue mear dentro del retrete para otro momento y te dediques a correr, pegarle un tiro de escopeta en la chola o cortarle la cabeza con tu hacha/sierra mecánica. A no ser, claro está, que quieras acabar escribiendo a tu amigo el de la meada precisa "cereeeeeebrooooo" tras volver de la muerte en estado de descomposición irremediable.

    Esto es lo que se me ha ocurrido... por ahora :D

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