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¿Está Europa preparada para afrontar el reto chino?

Se podría pensar que el interés de los medios de comunicación en China es nuevo, que es simplemente un eco de las declaraciones de un presidente estadounidense preocupado por el ascenso de un competidor. La realidad es que este enorme país ha sido una preocupación durante mucho tiempo, pero la Unión Europea no se ha tomado realmente el tiempo para prepararse para el reto de este enorme mercado.

Los acontecimientos en China son preocupantes

Cuando visitó China en 1989, Gorbachov dijo que "la muralla china es una estructura muy bella, pero ya hay demasiados muros entre las personas". Le sorprendería ver lo mucho que ha cambiado el mundo, aunque haya un proyecto de muro al otro lado del Atlántico... China es un buen ejemplo de la desaparición de las barreras: este país puede estar muy lejos de nosotros, pero ha conseguido adentrarse en nuestra vida cotidiana, sobre todo gracias a nuestros smartphones.

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No todos los smartphones se fabrican en China, pero una gran mayoría se fabrican allí. © crystal51 / Shutterstock

China ha conseguido convertirse en una superpotencia, un actor económico que pesa tanto en el equilibrio que asusta a todos los demás actores económicos importantes del mundo. La Federación Alemana de la Industria, en alemán "Bundesverband der deutschen Industrie" (BDI), ha dado la voz de alarma. Según ella, el ascenso de China es un problema no sólo para Alemania sino también para Europa. El problema es sutil porque no es sólo un actor influyente en el mercado lo que amenaza a Europa. La forma china de hacer las cosas está siendo cuestionada, el estrecho vínculo entre el Estado y las empresas chinas añade una dimensión política a la economía, como hemos visto recientemente con la detención de la directora financiera de Huawei en Canadá, que había conducido a una forma de chantaje económico y político.

A este miedo al ascenso chino se suma otro elemento importante: el sentimiento de traición. Cuando China fue aceptada en la OMC en 2001, los Estados Unidos y la UE pensaron ingenuamente que China se adaptaría a la forma occidental de hacer las cosas. En la práctica, la economía china sigue estando muy centralizada y el Estado sigue moviendo muchos hilos. En otras palabras, capitalismo de estado. Por lo tanto, es fácil entender que esto presenta un gran desequilibrio de poder entre países, especialmente ahora, donde la tecnología es más poderosa que nunca gracias a los avances de la Inteligencia Artificial y el aprendizaje automático o machine learning.

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Europa debe dotarse de los medios para seguir siendo competitiva.  / © Metro 

Europa debe reaccionar

Además de alertar sobre la amenaza que China representa para los mercados alemán y europeo, el BID también destaca otro problema importante: las consecuencias que las reacciones de otros países pueden tener en la escena internacional. Por un lado, China puede teóricamente encontrar aliados en algunos BRICS, particularmente Rusia e India. Por otra parte, los Estados Unidos ya han mostrado una visión general de cómo la situación podría convertirse en conflicto: es muy probable que se adopten medidas políticas y un mayor proteccionismo.

Por lo tanto, Europa debe ser capaz de mantener la cabeza en alto en todas las situaciones a las que se enfrente. El BDI ha hecho algunas propuestas, puede que no sean aceptadas, pero se ha dado el primer paso hacia una estrategia europea. Esto debería haberse hecho hace mucho tiempo, mucho antes de que tuviera que someterse al mercado estadounidense en términos de telefonía, por ejemplo. Ya se han tomado varias medidas para combatir las formas de pensar contrarias a los principios europeos, y es en particular en este contexto en el que ha surgido el RGPD (Reglamento General de Protección de Datos)

También es interesante observar que el RGPD fue creado originalmente para calmar las ambiciones de los gigantes americanos como Google y Facebook, que encontraron su felicidad en los datos privados recogidos sin nuestro conocimiento. Este último concepto es una cuestión semántica que sólo interesará a los profesionales del Derecho, porque el hecho es que las cosas no estaban claras para los usuarios y, en cualquier caso, no tenían una libertad de elección bastante limitada: aceptar o rechazar. Las sospechas de espionaje contra Huawei, por otro lado, no han sido probadas, o al menos los resultados no han sido publicados. Todo es posible, sobre todo en el contexto político-económico actual, pero sin pruebas sólo queda como una hipótesis.

Europa debe despertar y trabajar en alternativas. El presupuesto asignado a la investigación de la IA es un buen comienzo, pero aún le queda mucho por hacer si quiere seguir siendo competitiva.

Fuente: Les Echos

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