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Inteligencia artificial: ¡no esperes mucho!

En la conferencia para socios Huawei Eco Connect celebrada en Roma, los expertos se rompen la cabeza para descubrir qué puede hacer realmente la inteligencia artificial. ¿Puede reemplazar a las personas? ¿Qué trabajos están en peligro y qué otros trabajos se crearán? ¿Cómo podemos sacar el máximo partido? Las respuestas son muchas, pero todas comparten un punto en común: ¡no esperéis mucho!

Varios expertos sobre IA están manifestando sus perspectivas sobre diversos temas relacionados. Están, por ejemplo, David De Cremer de la Universidad de Cambridge, que investiga los efectos de la inteligencia artificial en el ser humano, Stephan Gillich, Direktor de IA y computación ténica en Intel, el profesor Robert Pfeifer de Suiza, encargado de IA y robótica en la Universidad de Zúrich y también el Dr. Chenglu Wang de Huawei, responsable en la empresa de la programación de electrónica de consumo, sobre todo de la EMUI.

Durante el debate, el prof. Pfeifer se revela como admonitor. El profesor suizo ve una histeria excesiva alrdedor de temas como inteligencia artificial y robótica, tanto en los medios como en las empresas y hasta en ciertas instituciones estatales. Y la histeria reinante produce expectativas demasiado altas. Los métodos de IA como los Deep Neural Networks son muy eficaces para tareas como el reconocimiento de imágenes y la búsqueda de patrones, pero les falta conocimiento, comprensión y competencia. Y el señor debe saber de lo que habla, ya que lleva más de treinta años investigando en este campo.

Stephan Gillich no percibe una histeria tan grande en lo que respecta a la IA, pero está de acuerdo en que la inteligencia artificial tendrá éxito, sobre todo, si se la aplica en campos muy específicos, en los que puede aportar ventajas de especial importancia. Una IA generalizada, que represente una especie de humanidad alternativa y cuya aparición es considerada inminente por mucha gente, es imposible según Gillich. Aquellos  que estén esperando algo así resultarán decepcionados.

"Alpha Go puede ganar, pero ni siquiera sabe por qué juega"

Este también es el enfoque de Huawei, si se escucha con atención lo que dice el Dr. Wang. Al aplicar IA en smartphones, Huawei se propone mejorar puntos centrales importantes para el usuario, como la cámara. Un enfoque que está funcionando bastante bien.

El Profesor Pfeifer advierte sobre un posible antropomorfismo, es decir dotar a máquinas con propiedades humanas. Esto podría pasar a menudo en IA, pero con resultados decepcionantes, ya que por ahora la inteligencia artificial no estaría a la altura de tales propiedades. "Alpha Go puede ganar jugando al go, pero en realidad no sabe por qué está jugando."

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Las tecnologías como estas gafas inteligentes son una herramienta, no un sustituto. / © Reuters

Personalmente, creo que Pfeifer da en el clavo. Quienes creen que la IA y los robos son dispositivos o seres de alta complejidad se equivocan, y no solo ahora. Es probable que nunca lleguen a serlo. Los sistemas basados en inteligencia artificial carecen de propiedades como empatía, comprensión, necesidad y un horizonte humano de experiencias.

Aquí vuelve a escena David De Cremer, que aborda "lo desconocido de lo desconocido". Los seres humanos sabemos que existen cosas de las que no sabemos nada, y que por consiguiente no podemos integrar en nuestro juicio de otros fenómenos. La curiosidad y la creatividad nos impulsan a querer siempre más y buscar nuevos caminos. Un robot nunca podrá sentir ese impulso.

El ser humano debe seguir al volante

Al final, los expertos reunidos en Roma llegan a una opinión unánime: las expectativas deben ser realistas, para poder aplicar en campos específicos de una forma satisfactoria. Una tecnología que no podría resolver el trabajo de un camarero siempre necesitará a las personas para llevar el control.

Y ahora, la paradoja: una vez más, el crítico Robert Pfeifer vuelve a contradecir a sus colegas. Para la innovación no es tan importante siempre tener un objetivo concreto y específico a la vista, sino desarrollar una tecnología y ponerla a disposición del público para observar qué es lo que la creatividad hace con ella. Y eso, la inteligencia artificial no lo puede hacer.

¿Y qué pasa con los trabajos que la inteligencia artificial y los robots destruyen? Aquí, los expertos están de acuerdo: la cantidad de trabajos que se creen con el desarrollo de la IA será mucho mayor a la de los trabajos perdidos. Porque, como ya hemos dicho: la máquina no puede renunciar al ser humano.

¿Qué opináis? ¿A dónde creéis que va el viaje de la humanidad con la inteligencia artificial?

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