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Razones por las que los smartphones chinos cuestan aquí mucho más

Los costes ocultos hacen que los smartphones en Europa sean más caros que en sus mercados de origen. ¿Cuáles son esos costes y cánones que hacen que tengamos que pagar más? Hemos preparado una lista donde os mostramos todas las cosas que un fabricante tiene que certificar y probar en un dispositivo antes de poder vendérnoslo.

1. Impuesto sobre el valor añadido (IVA)

El IVA en China es del 17 por ciento, mientras que para nosotros está en el 19%, e incluso llega al 20% en algunos países de la UE. Aquí ya encontramos el primer motivo para que haya una diferencia de precio (aunque sea pequeña) para el cliente final.

2. Derechos de autor

Algunas organizaciones, como la SGAE en España, pueden llegar a cobrar unos cánones en concepto de derechos de autor por cada dispositivo que se vende. A modo de ejemplo, en Alemania los fabricantes de smartphones tienen que pagar entre 5 y 6,25 euros por cada dispositivo que venden, ya que asumen directamente que se usarán también para escuchar música. Y como es lógico, estos precios acaban repercutiendo en el precio final que paga el comprador. Por desgracia solo una mínima parte de las ganancias de este tipo de asociaciones van a parar a los artistas.

3. CE, BQB, Wi-Fi, RoHS, REACH, GCF

En Europa, existen cánones para una serie de etiquetas y marcadores, que el fabricante debe pagar antes incluso de que pueda llevar un producto como un smartphone al mercado. El marcado CE asegura que vuestro dispositivo se puede utilizar de forma segura en cualquier parte del EEE (Espacio Económico Europeo).

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Con la marca CE se reconoce en las aduanas si un dispositivo se puede importar. / © ANDROIDPIT

BQB hace referencia a las pruebas Bluetooth que deben ser aprobadas por el Bluetooth Special Interest Group. Wi-Fi es la alianza detrás de la tecnología inalámbrica y que lleva a cabo pruebas similares. En el caso de RoHS se deben realizar análisis químicos para comprobar si los productos importados han sido fabricados según las directrices específicas sin sustancias peligrosas. Solo entonces reciben la calificación para conseguir el marcador CE.

REACH es un reglamento de la Unión Europea que fue adoptado con el fin de mejorar la protección de la salud y del medio ambiente contra los riesgos que pueden surgir de los productos químicos, al tiempo que aumenta la competitividad de la industria química en la UE. A diferencia de RoHS, REACH no se centra en los productos tóxicos que causan problemas en el reciclado, sino en sustancias en el producto que son peligrosas por sí mismas.

Todos los dispositivos móviles deben certificarse a través del Global Certification Forum (GCF). Ahí es donde se prueba y se simula si el smartphone es capaz de conectarse a las redes de telefonía móviles del mundo. Los nuevos smartphones certificados se ven inmersos en esta lista que se actualiza constantemente.

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El GCF comprueba que todos los smartphones puedan conectarse a los diferentes proveedores de red. / © Telekom

Todas estas licencias, certificados y cuotas legales cuestan dinero y hacen que la producción sea más cara, aunque no siempre es posible conocer el importe exacto de cada uno de ellos. En parte, porque esos precios no son públicos, y en parte porque el coste de aplicación de las políticas ambientales es difícil de estimar y no se puede cuantificar con exactitud.

Al principio de la aplicación de la directiva RoHS algunos fabricantes de placas para circuitos integrados se quejaron de que, debido a la prohibición de usar plomo, debían utilizar temperaturas más altas al soldar, lo que supone un aumento de energía, y por tanto, un aumento de los costes de producción. Esto es algo que al final también acaba repercutiendo en el cliente final. A cambio, los autores de estas directivas sobre residuos electrónicos esperan que, gracias a que se prescinde de muchas de estas sustancias venenosas, se produzca un reciclado de una forma mucho menos peligrosa para nuestra salud.

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¿Quién me recicla esto? / © ANDROIDPIT

4. Patentes y licencias

Las patentes y marcas no son siempre válidas en todo el mundo. Si un fabricante se adentra en un nuevo mercado, antes debe llevar a cabo una búsqueda a fondo de las patentes aplicables a nivel local. Luego debe, si es posible, obtener licencias para poder vender su producto. Si no lo hace, o lo hace solo parcialmente, o perjudica con ello a un competidor, habrá que acudir a los tribunales, como está ocurriendo ahora mismo con Apple y Qualcomm.

5. Costes debidos a servicios locales

Quien vende un dispositivo en Europa debe ofrecer un servicio de atención al cliente. Ya sea por teléfono, en tiendas físicas (como Media Markt o tiendas Vodafone), en Internet y en forma de servicios de reparación con envío por correo. Como es lógico, las líneas de atención y los sitios web deben estar disponibles en el idioma local, y el personal de tienda debe estar debidamente formado. Para los periodistas, el fabricante debe tener una oficina de prensa que organice eventos, gestione los dispositivos de prueba, y supervise el mercado.

6. Distribución y logística

Mientras que la logística dentro del mercado interior de un fabricante chino no supone un gran coste, no podemos decir lo mismo cuando los envíos se realizan a otros países u otros continentes. Huawei envía muchos de sus dispositivos por vía aérea, lo que supone un aumento de los costes significativo en comparación con las ventas locales.

7. Márgenes de los distribuidores y vendedores

La diferencia entre el llamado precio de venta recomendado y lo que realmente recibe Huawei de Media Markt por vender un Huawei P10, es lo que se conoce como el margen de ganancias. Esta diferencia permite pagar los sueldos de los empleados de la tienda, los costes de alquiler de los locales y otros costes adicionales del vendedor.

Debido a que los costes que hay que cubrir con el margen son más bajos en China, los smartphones se pueden vender a precios más económicos. Este margen es la mayor parte o la parte más variable de los costes ocultos y es difícil de cuantificar. Sin embargo, con el paso del tiempo se va reduciendo, hasta que casi desaparece cuando se rebajan o se liquidan los últimos dispositivos al comenzar a quedarse obsoleta su tecnología.

Conclusión

Un smartphone es más que el objeto material que tenemos en nuestras manos. Cada pedacito de «know-how» que ha formado parte de su creación y cada norma que debe cumplir, cuestan a sus fabricantes un dinero extra. Los derechos de las licencias y los costes para el cumplimiento de las disposiciones RoHS, REACH y similares no cuestan dinero a los clientes chinos, puesto que allí no son relevantes.

Sin embargo, en el momento en que estos dispositivos van a llegar a nosotros, son necesarios todos estos «checks». Y por eso, para que a los fabricantes como Huawei o HTC les siga saliendo rentable vender por nuestras tierras, deben repercutir estos costes adicionales sobre el cliente final.

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